Carta de Navidad para mamá: tres ejemplos para cerca y lejos
Casi todas las mamás tienen un cajón con papeles que nadie más guardaría: un dibujo del colegio, una nota pegada en la nevera, una tarjeta con faltas de ortografía. Una carta tuya tiene muchas posibilidades de acabar ahí, aunque te parezca que no sabes escribir. Abajo tienes tres cartas listas para usar, según estés cerca o lejos, y una guía para que suenen a ti y no a un texto sacado de internet.
Antes de escribir: tres preguntas
Dedica cinco minutos a contestarlas en una nota del celular. De aquí sale lo que hará única tu carta.
- ¿Qué hizo este año por ti que nadie te pidió que agradecieras? Quizá te guardó comida, te llamó el día de una entrevista o cuidó a tus hijos un sábado.
- ¿Qué frase suya repites sin darte cuenta? Esa que antes te molestaba y ahora les dices a otros.
- ¿Qué recuerdo de Navidad tienes con ella? Mejor uno pequeño: el olor de la cocina, el mantel que solo sale en diciembre, la vez que se quemó algo y terminaron riéndose.
Carta para una mamá que tienes cerca
Sirve si viven juntos o se ven seguido. Cuando la ves todas las semanas, el riesgo es creer que ya lo sabe todo.
Mamá:
Te escribo esto aunque voy a verte en la cena, porque cuando estoy contigo termino hablando de la comida, del tráfico o de si traje abrigo. Y lo que quiero decirte se me queda siempre para después.
Este año me di cuenta de cuántas cosas haces sin avisar. Me guardas comida aunque te diga que ya comí. Me preguntas cómo me fue justo el día que yo había olvidado que te lo conté. Durante mucho tiempo creí que eso era lo normal. Ahora sé que es tu manera de estar pendiente de mí.
Cada diciembre sacas el mismo mantel y dices que ya está viejo, que el próximo año compras otro. Por favor, no lo cambies. Para mí, la Navidad empieza cuando lo veo en la mesa.
Gracias por todo lo que haces sin que nadie te lo pida. Te quiero más de lo que te digo.
Tu hija que sí trajo abrigo.
Carta para una mamá que está lejos
Esta va para quien pasa las fiestas en otra ciudad o en otro país. Conviene evitar el dramatismo: a ella le dolerá menos la distancia si te lee contento, aunque también sepa que la extrañas.
Querida mamá:
Otra Navidad con una pantalla en medio. Ya sabes cómo va esto: vas a poner el celular contra la botella de refresco, yo voy a ver medio techo y alguien va a gritar que no se oye.
Te cuento algo que no te he dicho por teléfono. El otro día intenté hacer tu receta. Seguí todo lo que me dictaste y no me quedó igual, ni parecido. Me senté a comerla de todas formas y me sentí un poco en casa. Creo que eso es lo que me dejaste cuando me fui: la costumbre de cocinar para acordarme de alguien.
Sé que no te gusta que me preocupe, y yo sé que tú te preocupas igual. Así que hagamos un trato: esta noche, cuando colguemos, ninguna de las dos se pone triste. Ya estoy contando los días para abrazarte y que me digas que estoy más flaca.
Guárdame un plato, aunque sea en intención.
Te quiero mucho.
Una carta corta, para mamás de pocas palabras
Hay madres a las que una carta larga les da vergüenza. Con estas, unas pocas líneas bien puestas funcionan mejor, en una tarjeta o dentro de un regalo.
Mamá: sé que vas a decir que no hacía falta. Hacía falta. Gracias por este año, por las llamadas de los domingos y por no decir "te lo dije" cuando tenías razón. Feliz Navidad.
Cómo adaptarlas a tu mamá
Estas cartas están escritas por una hija, con detalles inventados. Si las copias sin cambiar nada, ella lo notará. Haz estos cambios y serán tuyas:
- Cambia el objeto. El mantel puede ser el pesebre que arma cada año, la música que pone desde el 1 de diciembre o las luces que nunca funcionan a la primera.
- Cambia la receta. Di el nombre del plato: las hallacas, los tamales, la ensaladilla, el pavo, el ponche. Un plato con nombre vale más que "tu comida".
- Cambia la firma. Usa una broma interna o el apodo con el que te llama. Si escribes en masculino, ajusta "flaca" y "tu hija".
- Usa sus palabras. Si siempre te dice "abrígate" o "avísame cuando llegues", ponlo en la carta. Lo va a reconocer enseguida.
Si la relación no es fácil
No hace falta fingir una cercanía que no existe. Una carta honesta puede ser breve: agradece una sola cosa que sea cierta y deja abierta la puerta. Por ejemplo: "Sé que no siempre nos entendemos. Aun así, no olvido lo que hiciste cuando me mudé. Gracias por eso". Tampoco es el momento de aclarar discusiones viejas: una carta de Navidad se lee en una noche con mucha gente alrededor.
Si no es tu madre biológica
Madrastras, tías y abuelas que te criaron también se merecen esta carta. Dilo sin rodeos: "Nadie te obligó a quererme así, y lo hiciste".
Cómo hacérsela llegar
Si están cerca, entrégala escrita a mano, aunque tu letra sea mala: en un sobre junto a su plato o dentro del regalo. Espera a que tenga un momento tranquilo; quizá prefiera leerla sola. Si la vista le da problemas, léesela tú o grábale un audio.
Si están lejos y el correo no llega a tiempo, puedes mandarle el texto por WhatsApp o una foto de la carta escrita a mano. Otra opción es Mil Farolitos, una dedicatoria en 3D que abre desde un link: sus fotos suben en farolitos, cada una con un deseo distinto, y tu mensaje aparece frase por frase. Para eso, parte la carta en frases cortas. Si además quieres guardar algo para su cumpleaños, Escrito en el Cielo termina con tu palabra escrita con humo al amanecer. Hay más opciones en dedicatorias de Navidad.